Cero muertes de tráfico en Helsinki

En julio de 2025, la policía de Helsinki informó de que nadie había fallecido en el tráfico durante los doce meses anteriores. Para una ciudad de más de 670.000 habitantes, comparable a Róterdam, es un resultado excepcional. En las ciudades neerlandesas mueren cada año decenas de usuarios de la vía, pese a las importantes inversiones en infraestructura y políticas. El éxito de Helsinki es fruto de un enfoque integral y coherente de seguridad vial desarrollado durante décadas.

De decenas de muertes a cero

En los años noventa, Helsinki todavía registraba decenas de muertes de tráfico cada año. Desde entonces, la cifra se ha reducido gradualmente mediante una combinación coordinada de medidas. En julio de 2025, la ciudad alcanzó un periodo de doce meses sin muertes de tráfico.

La cifra incluye tanto a automovilistas como a usuarios vulnerables, como peatones y ciclistas. Como comparación, Ámsterdam registró decenas de muertes de tráfico ese mismo año. Pasar de unas pocas víctimas a cero no está garantizado: es el resultado de una política coherente y ampliamente respaldada.

Reducción sistemática de la velocidad

Uno de los pilares principales de la política de Helsinki es reducir la velocidad máxima. En los años noventa todavía había muchas zonas de 50 km/h; hoy, gran parte de la ciudad tiene un límite de 30 km/h. Esta velocidad se aplica de forma habitual en las nuevas áreas de desarrollo.

La reducción se introdujo gradualmente, no de una sola vez. Las mayorías políticas fueron a menudo ajustadas, pero lo bastante constantes para mantener la política. El efecto es importante: en una colisión a 30 km/h, la probabilidad de morir es considerablemente menor que a 50 km/h.

Infraestructura y diseño

Además de la velocidad, la configuración del espacio público tiene un papel fundamental. En Helsinki, muchas vías ciclistas están elevadas y, en los barrios periféricos, a menudo completamente separadas de la calzada. Esto reduce la posibilidad de conflictos entre coches y ciclistas.

También se han adaptado las instalaciones peatonales. En lugares concurridos, los pasos de cebra generaban una falsa sensación de seguridad: los peatones confiaban en la señalización, pero seguían sufriendo atropellos frecuentes. Por ello, el municipio decidió eliminar parte de estos pasos o sustituirlos por cruces elevados. Solo se mantuvieron los emplazamientos que podían acondicionarse de forma realmente segura.

En los nuevos barrios también se crean zonas compartidas de 20 km/h, sin pasos específicos ni separaciones de calzada. Precisamente por la ausencia de marcas, los usuarios de la vía prestan más atención. En cambio, en los itinerarios principales se separan estrictamente los distintos modos.

Datos y análisis como fundamento

Helsinki invierte mucho en seguimiento y análisis. El municipio, la policía y los hospitales recopilan conjuntamente grandes cantidades de datos sobre flujos de tráfico, itinerarios y accidentes. Tras cada accidente mortal se reúne un equipo especial que investiga detalladamente sus causas.

Ese conocimiento se utiliza directamente para ajustar las políticas. Además de las estadísticas, existe una cultura en la que cada incidente invita a revisar de nuevo la infraestructura o la normativa.

Combinación de modos: menos coches en la ciudad

Otra diferencia respecto a muchas ciudades es el reparto modal. Solo uno de cada cinco desplazamientos en Helsinki se realiza en coche. Esa proporción es menor que en muchas ciudades neerlandesas de tamaño comparable.

La ciudad lleva décadas invirtiendo en transporte público e instalaciones ciclistas. Por ello, la posesión de coches es relativamente baja y hay menos vehículos en las calles. Menos tráfico implica automáticamente un menor riesgo de accidentes graves.

Control y medidas de comportamiento

Helsinki combina la infraestructura con un control estricto. Se han instalado decenas de radares fijos en las vías principales. Los conductores sorprendidos bajo los efectos del alcohol pueden elegir entre un dispositivo de bloqueo por alcoholemia y la retirada del permiso de conducir.

Además, en Finlandia el uso del casco es obligatorio por ley para los ciclistas. No se sanciona con multa, pero la norma está ampliamente aceptada: alrededor del 70 % de los habitantes lleva casco. Esto subraya que el cambio de conducta también puede producirse mediante la cultura y las normas sociales, sin depender siempre de las sanciones.

Una observación crítica

Aunque el resultado de cero muertes de tráfico es notable, conviene introducir algunos matices:

  1. Un año excepcional
    Se trató de los doce meses anteriores a julio de 2025. Un periodo así no significa que la seguridad vial quede garantizada de forma permanente.
  2. Definición y registro
    La forma exacta de contabilizar las muertes de tráfico varía entre países. A veces solo se incluyen las víctimas en la vía pública; otras, también los accidentes de bicicleta sin otros vehículos implicados o los fallecimientos posteriores en el hospital. Esto dificulta las comparaciones internacionales.
  3. No hay una solución única
    El éxito no puede atribuirse a una sola medida, como retirar pasos de cebra. La diferencia reside en la combinación de velocidad, infraestructura, control y cultura.
  4. Cultura y contexto
    La cultura vial de Finlandia es distinta de la neerlandesa. Los finlandeses conceden relativamente más importancia al interés colectivo y aceptan con mayor facilidad las limitaciones de velocidad. Esto también contribuye a los resultados.

Implicaciones para las políticas públicas

Helsinki demuestra que un enfoque coherente e integral puede llevar realmente a cero muertes de tráfico en una gran ciudad. Para los Países Bajos resulta relevante en el contexto de la Strategie Verkeersveiligheid 2030 (Estrategia de Seguridad Vial 2030), basada en el principio de Vision Zero, que aspira a cero víctimas de tráfico en 2050.

El núcleo del enfoque finlandés es una política aplicada de forma constante y basada en datos. Las inversiones en infraestructura, las velocidades reducidas, las normas de conducta y el control se refuerzan mutuamente. Este enfoque integral reduce de forma estructural la probabilidad de accidentes graves.

El resultado de Helsinki, un año entero sin muertes de tráfico, muestra que cero es una perspectiva alcanzable y no solo una visión lejana. Un periodo sin fallecidos no garantiza el futuro. Las diferencias de cultura y contexto urbano dificultan trasladar el modelo directamente. Para las ciudades que trabajan en Vision Zero, Helsinki ofrece sobre todo una referencia y una fuente de inspiración, con una lección clara: el compromiso a largo plazo y una política coherente son decisivos.

Fuentes:

Para elaborar este artículo se consultaron las siguientes fuentes:
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6. Policía de Helsinki, julio de 2025

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